27 de abril de 2015

Grupos que no entiendo por qué no llenan estadios III: Amatria

Ojalá pudiésemos diseñar a nuestro antojo quiénes somos. No hablo de la apariencia física (si fuese así las aplicaciones para “ligar” se llenarían de apodos terminados en “XL”). Estoy hablando de escoger quiénes somos realmente, nuestro verdadero yo. Pero la realidad es que eso es imposible y al final la vida no se trata más que de pulir lo que somos y tratar de obtener la mejor versión posible de nosotros mismos, como un productor al que se le entrega una maqueta y tiene que intentar convertirla en un éxito o, al menos, en una buena canción (aunque en algunos casos lo máximo a lo que se pueda aspirar es a acabar siendo un descarte). Y todos sabemos que luchar contra nuestros instintos o aprender a manejarlos es muy difícil, mirad a Dexter cuánto le costó manejar su instinto homicida. Al igual que él yo también tengo que luchar con fiereza con mi oscuro pasajero y es que, queridos lectores, ha llegado la hora de que os confiese uno de mis grandes secretos. He intentado mantenerlo oculto mucho tiempo pero tarde o temprano iba a saberse y prefiero filtrarlo yo antes de que los medios independientes lo hagan: aunque muchos penséis que vengo de un lugar exótico y maravilloso, yo vengo de lo más profundo de la Comunidad Valenciana. Sí, habéis escuchado bien, soy hijo de la ruta del bakalao. Ojalá hubiese tenido ocasión de elegir pero no fue así y ahora soy de esas personas que alzan los brazos y gritan con efusividad cuando empieza a sonar “Flying free” o muestra un entusiasmo exacerbado cuando una canción incluye el que es el verdadero himno de la ruta del bakalao aunque nadie lo tenga en cuenta: el sonido de la bocina de barco.

Si algo aprendimos de Dexter es que lo más importante es aplicar un código ético con el que manejar tu oscuro pasajero y canalizarlo. El mundo del pop está lleno de casos semejantes, de hecho se rumorea que La Bien Querida sufre querofobia, término científico para denominar el miedo a la felicidad, y mirad qué bien lo ha sabido canalizar creando de la nada una carrera musical de éxito basada en la imposibilidad de ser feliz.

  
Instantánea del momento en el que La Bien Querida conoció sus nominaciones en los Premios de la Música Independiente

Yo he luchado por dejar atrás el placer del chunda chunda (ojalá pudiese vivir toda una vida a base de "shubi dubis" y "sha-la--las" pero no puede ser) y lo conseguí abrazándome a los sintetizadores y a todos aquellos artistas que los usan con virtuosismo para crear himnos sin mirar atrás, sin miedo y, ante todo, sin posibilidad de retorno. Es por eso que el día que descubrí por casualidad “El golpe” de Amatria me volví loco, empecé a marearme y a tener visiones de un paraíso utópico en el que Joe Crepusculo usaba acondicionador de pelo y la gente no se engañaba pensando que Brian Hunt es guapo.

Lo que siguió a ese momento fue una escucha compulsiva de la canción, creo que llevé a un nuevo nivel el concepto “modo bucle”, cuyo resultado seguramente sea que a Amatria le llegue en algún momento un cheque de Spotify gigante de cartón envuelto en un lazo rojo por valor de 10.000 euros (y, sí, sé a cuánto se cotiza la escucha en Spotify así que creo que me debes una caña). Con el paso de los días empecé a sospechar que lo de Joni Antequera era algo grande así que empecé a escuchar su último disco, “Amatria”, y después de dos canciones lo tuve claro: ese era el comienzo de una gran historia de amor, una de esas historias arrolladoras en las que me cuesta dejar de hablar de él con todo el mundo y en muchas ocasiones inicio conversaciones solo para poder hablar de él (“Perdona, ¿tienes fuego?, ¿tú también crees que '11 baños 20 euro' es un himno atemporal?”) y aunque por edad no me toca todos sabemos que llegado el momento me compraré una carpeta de anillas para poner sus fotos.


Para cuando quise darme cuenta había pasado una tarde completa escuchando sus discos y, como buen acosador que espero ser algún día, busqué toda la información que pude sobre él. Con cada canción mi sobreexcitación alcanzaba un nivel más alto hasta que llegué a “11 baños 20 euros” y ya entendí que Amatria es algo grande, está por encima de nuestro entendimiento. Estamos atados de pies y manos y lo único que podemos hacer es aceptarlo tal y como es: una joya pop.


Al igual que La Bien Querida tiene que empezar a entender que con “Muero de amor” ha tocado techo y no se puede hacer algo más fantástico, maravilloso y perfecto (a esto, queridos amigos, se le llama una de cal y una de arena), si Joni consigue hacer una canción que suene más pasional y arrebatadora yo ya me pongo a recoger firmas para que le pongan su nombre a una calle. Y es que al igual que en la mayoría de sus canciones, esta también posee una letra un tanto críptica y aunque me reconozco fiel a las letras arrebatadoras pero él lo compensa todo con unas melodías que te arrastran a un estado anímico concreto sin que te des cuenta. En esta canción sientes la turbación de un punto de inflexión al igual que en “Prelación de documentos” sientes la desesperación de la incertidumbre, ambas de su primer disco “Hoy van a salirte las alas”

De hecho, a modo de anécdota, resulta bastante curioso que se haya marcado una carrera como la de Ellos pero a la inversa. Su primer disco lo sacó con Pías, autoeditó el segundo, “Salir ileso”, y el último lo ha publicado con Subterfuge. Y es una carrera discográfica a la inversa literalmente porque “Amatria” es su mejor disco, no el peor, aunque él es que no tiene ningún disco malo (y prometo ante los dioses del pop que este es la última valoración que hago, al menos públicamente, acerca de Ellos).

Efectivamente como conjunto “Amatria” es su mejor disco y es en el que explota todas las virtudes de sus dos primeros discos y deja atrás algunos aspectos que a mi parecer no funcionan tan bien (vamos, que hay sintetizadores a diestro y siniestro y a mí me tiene ganado para toda la eternidad).


Es un disco que a mí me parte el alma que no esté en cada hogar español y en el que encontramos todo lo que necesitan nuestros corazones pop. Porque además de ese hit que es “El golpe”, hay verdaderas joyas que bien se merecen que haga un especial de un mes para sacar a relucir todas sus virtudes. De hecho me pasé una semana tratando de decidir cuál era mi canción favorita y cada día era una. A día de hoy aún no sé por cuál decantarme y suceden cosas extrañas cuando hablo del disco, soy puro instinto y se me ha podido oír decirle a la gente que “Chinches” es una canción sexy (tranquilos, yo tampoco sé qué significa pero al escucharla lo entenderéis, al fin y al cabo ya os he dicho que muchas veces sus canciones no hay que entenderlas sino simplemente sentirlas).


“Atarax” (¡¡¡HIT!!!) me parece el gran descubrimiento del disco, una canción que te hace sentir la ligereza (y extrema satisfacción) de quitarte un gran peso emocional de encima y cualquier persona mínimamente involucrada en la vida moderna se puede sentir reflejada en “El perro del vecino”: “Por las noches Orfidal para no pensar de más / Él sabe muy bien que está muy mal” (¡Larga vida a las benzodiazepinas!). Y “Además”.... ¿Qué os voy a decir? A veces sueño con que entro en un bar y únicamente suena a lo largo de toda la noche los últimos 50 segundos de la canción en bucle. Todo lo que sucede desde que aparecen los violines finales es pura magia rompepistas.


La genialidad de Amatria no reside únicamente en su capacidad para crear auténticos hits de synthpop; él es capaz de conjugar los sintetizadores con ambientes más melancólicos y estos con melodías que invitan al éxtasis. Este es el gran acierto de su último disco y es el motivo por el que ahora mismo (al menos si os queréis un poco) deberíais estar escuchando sus discos, todos ellos, mientras empezáis a plantearos cambiar vuestra firma en el correo corporativo por algo así como:

Juan Antonio García

Senior Assistant

COMPRAD EL DISCO DE AMATRIA


Amigos, el ascenso es vuestro.










13 de abril de 2015

Consultorio del Amor

Todos de pequeños soñamos con hacer grandes cosas en la vida. Con el tiempo uno se topa de frente con la realidad y empieza a plantearse que muchos de esos sueños son inalcanzables y/o nunca se cumplirán. Yo ya he dejado muchos atrás, como presentar un reboot de “El diario de Patricia” que sería una versión mejorada (si acaso eso es posible) donde drag queens provincianas harían cambios de look a señoras antes de sus citas a ciegas con señores llamados Torcuato o protagonizar uno de esos anuncios de cremas antiedad en el que me pasaría 20 segundos en pantalla simplemente sonriendo y diciendo palabras aleatorias como “piel”, “brillo” o “crema” mientras me acaricio de vez en cuando el pómulo con la yema del dedo e intento aparentar que estoy viviendo un momento inolvidable. Pero después de lo que está a punto de suceder, puedo deciros que lo peor que nos puede pasar en la vida (en sentido metafórico, en sentido literal lo peor que nos puede suceder es perder cualquier tipo de amor propio y empezar a vestir “ropa cómoda”) es perder la fe en nosotros y nuestro futuro. Porque hoy puedo decir que se cumple uno de mis grandes sueños, uno que ya daba por imposible: tener mi propio consultorio amoroso.

A partir de hoy seré vuestro guía sentimental, seré quien os guíe en el angosto camino de las relaciones sentimentales cuando más lo necesitéis, cuando vuestro corazón ya no haga conexión con vuestro cerebro y la incertidumbre os lleve a una especie de limbo emocional donde empezáis a hacer cosas que en un estado normal nunca haríais como descargar Tinder (asumidlo, eso nunca funciona), dejaros ver en público con esos pantalones acampanados que llevabas una década sin usar (cada vez que alguien hace eso un gatito muere en brazos de una niña huérfana) o pintaros las uñas de colores fantasía (si ese es tu caso sintiéndolo mucho no puedo ayudarte, ya es demasiado tarde para ti). Y sé que os estaréis preguntando qué me convierte a mí en un experto en cuestiones amorosas y por qué soy digno de aconsejar en materia de relaciones sentimentales usando frases manidas y pomposas dignas de una radionovela.

Yo me crié viendo comedias románticas. Para mí Disney era algo completamente absurdo y sin sentido. A mí lo que me gustaba eran las grandes historias de amor, me emocionaba con cada película de Sandra Bullock y obligué a mis padres a ir tres veces al cine a ver “Novia a la fuga” porque quería aprenderme de memoria el discurso final que le hace Julia Roberts a Richard Gere. De hecho cuando por fin me lo aprendí, lo escribí en una carta de intercambiar que previamente había perfumado y a la que le había quemado los bordes para que fuese rabiosamente romántica y se la di a una amiga de mi hermana que “me gustaba” (y así chicos y chicas es como se sale del armario ante la familia). La cuestión es que he visto todas las vivencias cinematográficas de las más grandes de la comedia romántica, véase Meg Ryan, Julia Roberts y Sandra Bullock (Drew Barrimore lo intentó pero la cosa no llegó a cuajar). Básicamente es como un máster no convalidado en amor arrollador y relaciones aparentemente imposibles.

Dicho esto y sin más dilación, inauguro oficialmente el Consultorio del Amor con una duda real que recibí en mi correo personal la semana pasada.







Querido Popfástico,


Primero que todo, muchas gracias por tu blog, por existir y por iluminarnos día a día con tu sabiduría musical. Te escribo confiando en que sabrás hacer buen uso de este, mi email, e inaugurarás una de tus (auguro que más que exitosas) secciones.



Por tus post no me cabe la menor duda de que eres una persona rica en experiencias y con múltiples vivencias. Es por eso que me he animado a escribirte para que me aconsejes y me guíes en estos momentos tan confusos para mí.

Pues bien, te comento, querido Popfástico: Estoy conociendo a un chico (¡Oh, drama!). Sí, drama. Tras muchos años de vida libertina ha aparecido en mi vida alguien inesperado, que me hace “sentir cosas” y que no me canso de ver. Para alguien como yo, que no está acostumbrado al amor, a los sentimientos y las parejas, esto es un drama. ¡No sé que hacer! Él me gusta de verdad, hacemos cosas de pareja, pero me agobio. Me agobio ante el pensamiento de “tener algo serio” y en el fondo tengo miedo de que sea otro fracaso como muchos otros antes. ¿Qué hago? ¿Sigo hacia adelante? ¿Apuesto por ello? Estoy muy confuso, ¡nadie me había hecho sentir estas cosas antes!



Querido anónimo (de ahora en adelante espero que indiquéis vuestro signo del zodíaco para poder dirigirme a vosotros con propiedad), en primer lugar me gustaría agradecerte las palabras tan bonitas que me dedicas y la confianza que depositas en el blog en general y en mí en particular. Dicho esto, quiero que sepas que tu consulta me parece una gran falta de respeto hacia los lectores de Popfástico. Piensa por un momento en todas esas personas que están leyendo esto ahora mismo sentadas con la batamanta frente al ordenador viendo Sálvame de fondo y esperando que su pizza congelada está hecha (porque la esperanza de que ese amante furtivo del fin de semana pasado les llame ya la perdieron el martes). Todas esas personas matarían a su vecina de 60 años que les lleva lentejas cada lunes si con eso encontrasen a alguien que, de forma recíproca, les hiciese “sentir cosas”, no estarían montando el drama. Dicho esto, no me ha quedado muy claro eso de "sentir cosas"; no sé si sientes retortijones, calambres en una pierna o un escozor agudo en la axila en cuyo caso deberías dirigirte de forma inmediata a tu médico de cabecera.

Pero, no te alarmes, me veo obligado a regirme por el juramento hipocrático que hice al licenciarme en la Universidad del Amor (UA), así que igualmente voy a atender tu consulta.

Vayamos por partes, dices que no estás acostumbrado al amor pero también dices que has vivido muchos fracasos amorosos anteriormente. ¿En qué quedamos? O has tenido relaciones o quizás has hecho tuyas las que ves en las telenovelas a mediodía mientras te das a la vida libertina (¿cruising quizás?). En cualquier caso, entiendo que efectivamente has tenido relaciones anteriores que fracasaron estrepitosamente y, llegados a este punto, me gustaría que te plantearas por qué fracasaron. Quizás sea por tu miedo a iniciar una relación y todo lo que ello conlleva (ya no te digo miedo al compromiso porque igual al escuchar esa palabra cambias de identidad, te haces las californianas y te mudas a Alaska para que el chico en cuestión no te encuentre). Debes saber que el miedo es siempre una barrera en cualquier relación y, además, se huele a lo lejos a una persona que tiene miedo, al igual que se puede detectar enseguida a una persona que está desesperada por emparejarse con la primera persona que se le cruce, y nadie quiere a su lado una persona con miedo o una persona desesperada (aunque siempre es muy divertido contar con un desesperado o una desesperada en tu círculo cercano).

No puedes dejar que el miedo se interponga en tu camino porque, como te he dicho, afecta a las dos personas y puede hacer que algo que podría ser una bonita relación de amor se quede en un simple polnic (polvo + picnic). Puede que si arriesgas tu corazón y pones las cartas sobre la mesa al final pierdas y acabes herido, pero siempre habrá alguien cerca tuyo para ayudarte y animarte. Pero si no lo intentas, nunca podrás recuperar todo lo que no llegó a pasar. Y claro que puede ser que al final esto no lleve a ningún sitio y que hayas apostado tu corazón por un chico que resulta ser un psycho killer o, peor, resulta ser Víctor Lenore (en la UA nos enseñaron a tener tolerancia cero con la gente que critica a Family). Pero una cosa te voy a decir, las cosas hay que vivirlas, no tiene sentido dejar de actuar simplemente por miedo a sufrir. En ese caso nunca habrías hecho nada y, para empezar, nunca habrías llegado a conocer a este chico ni habrías empezado a "sentir cosas" (en serio, si es un escozor agudo en la axila ve al médico YA). Y ante todo recuerda que la vida, y sobre todo el amor, es solo para los valientes.

Así que desde aquí te animo a que te lances a la piscina y te dejes llevar sin perder nunca de vista tu corazón, que muestres tus cartas no significa que tengas que descuidarlo y dejarlo totalmente en manos de otra persona, al fin y al cabo es tu más fiel compañero de viaje. Ya verás cómo esta actitud en la vida te da muchas alegrías y, quizás no hoy, quizás tampoco mañana, pero solo así algún día llegarás a conocer al hombre de tu vida.

Para terminar te dedico una canción que creo que se ajusta a tu situación actual y puede ayudarte a ver que una relación la conforman dos personas, no una, así que te voy a poner deberes pop: escucha esta canción y piensa que te la está cantando este chico tan maravilloso que intenta romper la coraza que le has puesto a tu corazón. Es importante que también pienses en cómo se siente él ahora mismo.




Espero que haberte ayudado con tu consulta y que nos cuentes los avances en vuestra relación que, seguro, acabará en boda (de momento yo ya me he comprado una pamela oversize porque confío en que gracias a mi gran consejo os acabaréis casando y seré invitado de honor). 

Si alguien quiere hacerme llegar una duda sentimental puede hacerlo mandando un correo con el asunto “Consultorio del Amor” a patrickdyphuso@gmail.com







30 de marzo de 2015

El Renacimiento del electroclash

Si concursase en un reality mi estrategia desde el primer momento sería aparentar ser un chico exótico, rarito y extravagante. Así, en mi vídeo de presentación, al preguntarme por mis pasiones y aficiones mentiría sin dudarlo un momento y hablaría de lo mucho que me gusta bailar hasta el atardecer en un club clandestino ubicado en un antiguo centro militar de investigación alienígena donde los camareros están caracterizados como los personajes de “Al salir de clase” y los go-gós son fantasmas o sobre cuánto me gusta ir los domingos por la mañana a tomar el brunch al nuevo sitio de moda en Madrid, una cafetería cuyo nombre es la onomatopeya de un cristal rompiéndose y al llegar te recibe la verruga de Sarah Jessica Parker y te conduce hasta tu mesa para que te sientes cómodamente sobre unos enanos vestidos de unicornios alados.

Pero en realidad yo soy un chico de lo más sencillo. Con el primer café del día reviso el correo, miro la predicción del tiempo y leo el horóscopo y mis auténticas pasiones son dos: la reivindicación y la melancolía.

Hace unos días ambas pasiones se unieron y tuve una epifanía mientras pasaba la tarde con mi sobrina. Después de descartar todos los motivos por los que podría estar llorando decidí intentar calmarla meciéndola y mientras la mecía empecé a cantarle “Nintendo” de Superputa.


No sé si fue por mi cantar de sirena o por el corazón pop que se está formando en su pecho, pero no tardó ni medio estribillo en tranquilizarse. En ese momento empecé a pensar en aquellos años en los que escuchar a Putirecords era señal de buen gusto musical y todos reíamos cuando alguien canturreaba aquello de “Te querías enrollar con Guille Mostaza y te has acabado enrollando con el feo de Ellos. ¡Te jodes groupie de mierda!”. Y en ese momento lo tuve claro. No quiero dejarle un mundo en el que no tenga la oportunidad de esquivar los escupitajos de Puti en pleno concierto mientras Latex bailotea detrás.

Puedo dejarle un mundo con un agujero en la capa de ozono del tamaño de las pupilas de Pete Doherty un domingo por la mañana, pero no pienso dejarle un mundo sin electroclash.






Porque no se puede negar que fue una gran época para la música la que vivimos la década pasada, sobre todo porque la música nunca había estado tan democratizada como hasta ese momento. Fue una época en la que cualquiera podía ser una estrella del pop y crear grandes éxitos que el público recibía con entusiasmo. Podías estar en la mercería tranquilamente con una amiga y decidir que sería muy divertido montar un grupo llamado “putifaja's” (porque usar el prefijo “puti” o el sufijo “puta” te aseguraba el éxito prácticamente al 100%) y al llegar a casa buscar una base electrónica random, componer una canción llamada “¿Por qué me gustas si tienes el pito pequeño?” (las referencias al falo también suponían una fuente extra de atención mediática), subirla a internet acompañada de una foto vestidas con las cortinas del salón y voilà, ya te habías convertido en un artista respetado.

Fueron unos años en los que todos éramos más divertidos; todo en general era más divertido, los prejuicio musicales parecía que se iban a extinguir para siempre, existían concursos como el Gente Joven que ensalzaban el electroclash y convertían en merecidas estrellas a grupos como The Corridas (porque, aunque no lo sepáis, Lyona antes de grabar los vídeos de Love of Lesbian sacó un discazo con Mürfila con temas como "Tu rabo en venta" y cantaba cosas como "ancho de banda en tu escroto, a ver si lo noto. Anabolizante para tu polla, quiero que crezca como un gigante") y Cristinita Percances componía canciones como “Amor fallero” que aún a día de hoy son coreadas con entusiasmo y añoranza por los valencianos. Sí amigos, en aquella época éramos mucho más libres y convertimos en una estrella a Cristinita Percances (y a nadie le pareció raro).



                                                                                           



Como ya se pudo entrever cuando hablé de las chapitas (y, ojo, volveré a ese tema), me gusta una reivindicación más que a un treintañero encontrar paralelismos entre su vida y la de los protagonistas de Friends (o en el caso de cualquier mujer u homosexual, encontrar paralelismos entre su vida y cualquier escena de Sexo en Nueva York), así que decidí que tenía el deber de reivindicar el electroclash e intentar dejar a las futuras generaciones un mundo mejor en herencia.

Pero el Renacimiento del electroclash ya ha comenzado, ha sido de golpe, cuando menos lo esperábamos y las precursoras del movimiento son Las Bistecs.


Por más que intenten venderlo como electro-disgusting lo suyo es puro electroclash (evolucionado y quizás musicalmente mejorado, pero electroclash al fin y al cabo) y lo tienen todo para convertirse en el futuro del género: componen canciones que incluyen estrofas donde la protagonista es la tos, no la voz y que podrían resumirse como “dime qué marca de tabaco fumas y te diré quién eres”; tienen un nombre artístico rompedor y potencialmente comercial, directo, con olor añejo y cautivador; un hit compuesto mientras estaban de after y, sin duda, el mejor videoclip que se ha hecho en España en mucho tiempo (lo de Manos De Topo es un cortometraje de primero de carrera en comparación). 

Desde la primera primera vez que escuchas “Historia del arte” sabes que a partir de ese momento describir tu estado anímico o el de la gente que te rodea se va a reducir a tres opciones: “Hoy me pillas algo dórico”, “¿Estás bien? Te veo bastante jónica” y “Hoy estoy corintio perdido”. Con frases tan maravillosas nadie necesita saber realmente cómo estás. Y es que ya iba siendo hora de que llegase un nuevo grupo que instaurase expresiones sublimes y vibrantes en el imaginario popular sin necesidad de inventar adjetivos tan disparatados y sin futuro en la cultura popular como “topísimo/a”.

Pero aunque sus canciones no fuesen los hits que realmente son, ya únicamente por el videoclip de “Historia del arte” Las Bistecs se merecen que les profesemos admiración eterna e incondicional y se cree una recogida de firmas en change.org para que se retire la exposición de Björk en el MoMA de forma inmediata para inaugurar una exposición retrospectiva de Las Bistecs en las que se proyecte el videoclip en bucle, se pudiesen ver los trajes originales que usaron durante el rodaje y hubiese un tutorial hecho por ellas mismas para enseñar al público cómo pintarse los ojos y que claramente concluiría con este consejo: “Cuando pienses que ya te has puesto suficientes capas de sombra de ojos amarilla, vuelve a coger la brocha y ponte tres más. Solo así serás una auténtica estrella como nosotras”.



Los foros arden con Las Bistecs, todo el mundo adora “Historia del arte”. Se nota que la gente está sedienta de electroclash y cansada de tener que impostar una imagen de melómano serio. Entonces, ¿qué pasó  a finales de los 2000 que hizo que desapareciese de forma fulminante? En cualquier caso, eso ya no es relevante. Lo importante es que seamos conscientes de nuestro pasado, no hay nada más importante, y aunque no se debe intentar volver a él, sí debemos rescatar las lecciones que quedan en él. Es por eso que no solo debemos admirar a Las Bistecs, sino que debemos reivindicar el electroclash. Recordad lo felices que erais escuchando “Nintendo”, lo mucho que os gustó escuchar por primera vez en una discoteca “Hazme el amor” y cuando una amiga os diga “Vamos a montarnos un grupo electro llamado Putifaja's” contestadle “¡Genial! Mi madre acaba de encontrar en el trastero unas cortinas de mi abuela con estampado de melocotones que nos sentarán genial".

4 de marzo de 2015

EL INCIDENTE




Queridos amigos, lectores esporádicos y gente perdida que ha acabado en el blog mientras buscaba porno: hoy vengo a hablaros del INCIDENTE. El INCIDENTE es algo que sucedió la semana pasada y puso a prueba a mi yo civilizado. Me gusta pensar que soy sensato, respetuoso y tolerante y después de cómo supe manejar el INCIDENTE puedo confirmar que, efectivamente, lo soy. De otra forma no se explica que no entrase en cólera y acabase protagonizando una escena de improvisación basada en el final de Carrie. Todo sucedió casi sin que me diese cuenta en lo que ahora parece una milésima de segundo. Mientras disfrutaba de una distendida velada en la que de forma natural la conversación derivó hacia el mundo del pop, un miembro de la mesa hasta esa noche desconocido para mí tuvo una especie de arrebato, imagino que poseído por un episodio de intenso estrés emocional asociado a dramas propios de la vida moderna (es la única explicación que podría justificar su comportamiento) e hizo un comentario de lo más inesperado que cayó sobre la mesa como una granada de mano. Así, de la nada y sin previo aviso salieron de su boca las palabras que primero recibí con estupor y, después, completamente horrorizado: “Pero si Solletico están muertos”.

Como comprenderéis me sobrecogió tan infame declaración y se me presentaron un sinfín de posibles reacciones. Hubo una reacción que, en esa milésima de segundo, iba ganando las apuestas para convertirse en la escogida, me refiero obviamente a mostrar mi ira tirándole el vino a la cara mientras soltaba toda clase de improperios pero, como he dicho, soy una persona respetuosa y tolerante. O al menos lo soy a ese nivel socialmente aceptado que nos lleva a sonreír y guardar silencio ante un comentario que desaprobamos hasta que llegamos a casa y criticamos a esa persona por no pensar y/o actuar como creemos que debería hacerlo.

En ese mismo instante intenté encontrar la frase perfecta, la que iba a demostrarle al resto de participantes de la conversación su ignorancia, esa que me habría de encumbrar a mí como salvador del raciocinio y el pop y le provocaría a él una vergüenza pública que le costaría años de terapia superar. Desgraciadamente, como siempre pasa, no fue hasta horas más tarde, ya en la soledad del hogar y sin nadie a quien fascinar por mi rápida, ingeniosa y certera contestación, cuando encontré la encontré: Quiero que me pidas que me case contigo.

Dejando de lado el resto de motivos por los que Solletico debería ser un grupo de referencia para todos, solo es necesario reivindicar su gran aportación al pop, esa aportación que les convierte de forma instantánea en parte de la historia del pop, mejor dicho, historia viva del pop.

Veamos, nos encantan las grandes canciones de amor, esas que nos presentan el amor romántico de una forma idealizada y suprema. Son maravillosas, edulcoradas, nos llevan a un estado de éxtasis emocional. Alimentan nuestras fantasías y nos dejamos llevar por sus letras, esas letras que usamos como referente en nuestras relaciones afectivas y de las que aspiramos ser protagonistas algún día. Pero Solletico nos han brindado en “Quiero que me pidas que me case contigo” la canción de amor definitiva, presentándolo de una forma racional, emotiva y, más importante, real.



Llegados a este punto tengo que confesar algo que después de tantas referencias estos meses a pedidas de mano y Julia Roberts puede sonar extraño, pero después de días viviendo un debate interno sobre ser honesto públicamente, creo que es necesario. No creo en el matrimonio, desde luego no como institución, pero tampoco como súmmum de la relación estable y eterna. Más que nada porque no creo en el amor eterno que al final es lo que pretende representar. Creo en una sucesión de amores arrolladores, imparables, y que con suerte, llegado el momento o quizás llegada una edad, uno de ellos derivará en un estado de respeto, intimidad y afecto que nos permita compartir nuestra vida con alguien de forma sana que nos aporte una sensación de compañía. Al fin y al cabo no elegimos nuestras aspiraciones vitales.

Aquí Solletico, con una serenidad lírica y musical apabullantes, sintetiza y transmite perfectamente el punto álgido de una relación, el punto al que todo aspiramos llegar cuando iniciamos un amorío: ese momento en el que abrazados la simple idea de tu pareja te provoca un estado de felicidad superior y te invade una vorágine de emoción que, sí, podríamos llamar amor. En ese momento sientes que quieres pasar el resto de tu vida con esa persona, casi puedes veros en esa misma posición dentro de 30 años. Y lo piensas, y lo sientes, aún sabiendo que no va a ser así, pero también sabes que sentir esa necesidad de futuro es más importante y placentera que vivirla.

“Quiero que me pidas que me case contigo” es una oda a ese momento y ya solo por eso el pop les debe eterno agradecimiento. No importa qué suceda en un futuro; es irrelevante que Solletico tarde años en publicar un nuevo EP o que directamente nunca vuelvan a estar en activo. Es imposible que algún día estén muertos.


13 de febrero de 2015

Carta a Núria




El lunes nació Núria. Siempre la consideraré mi sobrina aunque no sea hija de un hermano o hermana de sangre porque, más importante, es hija de mi compañera de vida, esa persona que he elegido como familia. Mientras tenía a Núria en brazos no dejé de pensar en todo lo que quería que supusiese en mi vida, todo lo que quiero suponer para ella. Me imaginé a la mujer que algún día será y no pude evitar pensar en todas las cosas que me gustaría decirle así que esta es una carta para ella:

Tienes la suerte de criarte en Madrid. Esta ciudad te lo va a ofrecer todo y tienes que intentar exprimirla al máximo antes de que ella te exprima a ti. Aprende a amarla y a odiarla pero, sobre todo, hazla tuya. Encuentra tus sitios de referencia y deja que la gente comparta contigo los suyos. Prueba la tortilla de patata de La Palmera, los supernachos de La playa de Lavapiés y la tarta de queso del Maricastaña. Pasa una tarde entera en la filmoteca, toma un café en el Más corazón y disfruta de un atardecer en el Templo de Debod. Te aseguro que da igual cuántas veces lo hayas visto, nunca te cansarás y te seguirá emocionando cada vez. Queda para tomar una cerveza y acaba de after en casa de desconocidos. En esta ciudad nunca sabes dónde vas a encontrar el momento más feliz.

Y cuando creas que lo tienes todo aquí será el momento de salir y conocer todos los lugares que puedas. Viaja, a cualquier sitio, sola o acompañada, pero viaja. Enamórate de la ciudad a la que vayas, de la libertad de deambular por calles que no conoces y sonreír a desconocidos que verán en ti a la mujer que tú quieras ser en ese momento. Tienes que descubrir todo lo que el mundo tiene para ti y al volver ir a tomar un café y disfrutar de la tranquilidad de saber que aquí todo sigue siendo igual, pero tú no sigues siendo la misma. Cuanto más viajes más libre serás.

Te dirán que con cada golpe y cada lágrima aprenderás. No sé hasta qué punto estoy de acuerdo. Lo que sí te puedo asegurar es que con cada lágrima te conocerás más a ti misma y nada será más fundamental que conocerte. La única persona con la que siempre podrás contar es contigo así que aprende a quererte por encima de cualquier cosa. Si no te quieres a ti nunca podrás querer a nadie, no de una forma sana.

Sé que tus padres te instarán a ello, pero lee todo lo que puedas. Bueno o malo. Jeffrey Eugenides o Danielle Steel. No subestimes lo que puedes descubrir y aprender porque nunca sabrás lo que te puede emocionar. Ve a todos los conciertos que puedas, disfrútalos. No dejes que nada te impida saltar, cantar o llorar con una canción. Da igual que estés en un estadio o en una sala con 15 personas. Ese será siempre tu momento.

Ten siempre el móvil en silencio y el corazón a todo volumen. La gente intentará protegerte y, con el tiempo, seguramente decidas que quieres protegerte. Pero no confundas la sensatez con ponerte una coraza. No ocultes tus sentimientos, tu corazón tiene que estar siempre en llamas. Escúchale y haz de él tu compañero de vida; deja que te guíe. Algunas veces perderás y siempre habrá alguien para ayudarte a que te levantes pero nunca nadie te podrá ayudar a recuperar lo que no has vivido. Otras veces ganarás. Y, dios, te puedo asegurar que cuando ganes lo harás a lo grande. No quieres perderte eso, te lo aseguro.

Y, por encima de todo, nunca tengas miedo de defraudar a nadie, solo teme defraudarte a ti.


Yo te voy a querer todos los días durante toda la vida, seas como seas. Eso sí, si algún día me dices que “Un soplo en el corazón” no es el disco de tu vida, me partirás el alma.

21 de enero de 2015

Predicciones POP para 2015

Durante estos meses de andadura de Popfástico he intentado no reflejar en el blog mi inevitable tendencia a dejarme llevar por obsesiones transitorias. Esto no quiere decir que sufra algún tipo de trastorno de atención, aunque alguno rápidamente se atreverá a aventurar lo contrario. La cuestión es que con cierta frecuencia, más de la que me gustaría, sucede que se topa en mi vida algo que poco a poco acaba captando toda mi atención e interés y me es difícil no hablar de ella a todas horas o extrapolarla a otras facetas de mi vida. Con el paso de las semanas el tiempo pone esas obsesiones en su lugar y mientras algunas acaban formando parte de mi propio imaginario pop, otras caen en el olvido. Durante estos meses he tratado de ser sutil y no dejarme llevar, al menos no de una forma demasiado obvia, por alguna obsesión a la hora de plantearme cada entrada. Hasta hoy claro.

Sin duda alguna no existiría la entrada de hoy si no fuese por mi más reciente obsesión: el horóscopo de la versión online de la revista Hola. No es un horóscopo al uso y es altamente adictivo. Te dice tus predicciones por día, mes y año, te muestra tu compatibilidad con otros signos y te dice cosas como “¡Brilla como la estrella que eres!”. Así, motivado por mi reciente obsesión por las artes adivinatorias fomentada por Jonathan Cainer, quien escribe el citado horóscopo y según se puede leer en la web es un “expero astrólogo de prestigio internacional”, he decidido anticiparme a todo lo que nos depara musicalmente este año y escribir mis predicciones para el mundo del pop en 2015.


1

El título del primer 10” de los Axolotes Mexicanos, “HOLI <3”, eclipsará las buenas críticas que va a recibir iniciando así una auténtica revolución en el mundo del pop. Papa Topo sentirá envidia por la frescura, diversión y juventud derrochada por los Axolotes con este título y decidirá titular su nuevo disco “La cumpleañera más hermosa”. Este disco vendrá presentado por el single “Un día super relajadito”. El éxito será instantáneo y grupos más veteranos decidirán unirse a esta moda: L-Kan sacará un single cuyo título será el emoticono de las manos aplaudiendo y hasta Linda Guilala decidirá sacar un recopilatorio titulado “Te amamos demasiado”. Dentro de veinte años expertos en el mundo de la música se lanzarán a publicar libros analizando cómo nació este movimiento que para entonces ya será conocido como MRP Pop.




2

El mundo del indie vivirá una gran crisis al descubrirse que todas las canciones de León Benavente, Lori Meyers, Love of Lesbian, Izal y Vestusta Morla han sido creadas por la misma persona: un compositor sueco que amasó una gran fortuna componiendo canciones para el festival de Eurovisión y que decidió retirarse al bosque para componer canciones “más intensitas” (así lo declarará a los medios tras conocerse el escándalo). Este indigate terminará de explotar cuando Rockdelux publique en su número de Mayo que mientras componía para estos grupos no había dejado de hacerlo para representantes eurovisivos y que “Si tú me dices Ben, yo digo Affleck” o “Ánimo, valiente” son canciones que Pastora Soler descartó cuando fue a verle para pedirle una canción para Eurovisión y él se las acabó ofreciendo a Love of Lesbian y León Benavente. Todos estos grupos se verán forzados a retirarse del mundo de la música temporalmente por lo que el 60% de festivales españoles se verán forzados a cancelar sus ediciones de 2015 por no saber a quién llevar. La población de entre 18 y 25 años entrará en estado de shock al ver truncados sus planes veraniegos y será así como se forme toda una generación de auténticos lánguidos.


3

El ego de Guille Mostaza crecerá tanto después de que Ellos anuncien sold out en alguna sala con aforo para 15 personas que decidirá emanciparse y solicitar que se reconozca su condición de ciudadano español. Tras revisar el caso,  el juez instructor le dará la razón y aprovechará para montarse su propio grupo de música pop con el que versionará las canciones de Ellos después de pedir que se le reconociese como coautor de las mismas.






4

Una vez instalada en Los Ángeles Russian Red decidirá llevar a cabo sus planes musicales de futuro que la habían llevado a vender sus vestidos y mudarse a Estados Unidos pero una vez ahí se dará cuenta de que sin vestidos le es imposible transmitir y vender su imagen de chica folkie y lánguida. Como se gastó todo su dinero en alquilar un loft con una gigantesca terraza para hacerse fotos al atardecer poniendo cara de intensa y publicarlas en instagram, no le quedará dinero para comprar nuevos vestiditos y no tendrá más remedio que vestir pantalones acampanados y ponerse a trabajar de camarera en una hamburguesería en la que tendrá que servir las mesas en patines. Pero no todo será malo porque dará un giro a su carrera al conocer en esa hamburguesería a un adinerado productor televisivo que le ofrecerá un papel en una de sus series. A finales de año Jenesaispop anunciará en primicia que Lourdes participará en un episodio de CSI en el que interpretará a una prostituta que aparece muerta detrás de un contenedor.



              

5

Alguien creará un meme haciéndose eco del asombroso parecido físico entre Elsa de Alfonso y la chica rara de moda, Greta Gerwig, y dirá que parecen la misma persona. 


  



Ariadna de Los Punsetes lo verá mientras desayuna y sentirá una gran envidia al ver que a ella no se le reconoce todo lo rara que es y así se iniciará una guerra entre Elsa de Alfonso y Ariadna por ver quién es más rara. La primera aparecerá en los premios UFI puesta de ayahuasca y la segunda con un vestido hecho con fotos de gatitos y una peluca rosa. Los medios no podrán decidirse por cuál de las dos es la cantante de pop independiente más rara del panorama español. Ariadna hará un intento desesperado por ganar la guerra y decidirá ausentarse unos meses de la vida pública para operarse y ponerse la cara de Elsa de Alfonso apareciendo después en los medios para anunciar que ha conseguido convertirse ella misma en tres personas a la vez y se cambiará su nombre por el de Ariadna de Alfonso Gerwig. Así se escribirá un nuevo e imprescindible capítulo de la cultura pop.


6

En cuanto a mí, entenderé mal la letra de “Súper plan B” de Capitán Sunrise y creeré que el mensaje que intenta transmitir es que la vida moderna de ir a conciertos y salir los viernes está pasada de moda así que como buen wannabe del pop intentaré ser precursor de la nueva corriente popera y me iré a vivir a un pueblo de Albacete donde dedicarme a hacer pan. Una vez ahí me daré cuenta de que realmente me encanta esa vida, iré perdiendo interés en el mundo de la música y empezaré a escribir sobre otros temas más caseros. Pasados los meses las entradas empezarán a ser tutoriales sobre cómo hacer la hogaza de pan perfecta, cómo sacar manchas difíciles de las cortinas o qué hacer cuando no se va el olor a recién pintado de las paredes. En ese momento me daré cuenta de que el título del blog ya no tiene sentido y lo cambiaré por “Popfástico enfemenino”.


Espero que mis dotes de adivinación sean diametralmente opuestas a las que tengo para crear escenarios telenovelescos y disfrutemos de un año sin sobresaltos. En cualquier caso, cedo todos los derechos de estas predicciones en caso de que a alguien le haya fascinado y quiera convertirlas en una fotonovela o una web serie.  Ya que no van a pasar en la vida real al menos que podamos disfrutarlas de alguna forma. 


15 de enero de 2015

Todos queremos ser Jenna Maroney




Seguramente más de uno ha pensado durante este pequeño parón que finalmente había cumplido mi amenaza de hacerme un Family. De hecho me ha llegado información diciendo que se rumoreaba que estaba guardando silencio para crear expectación y volver reconvertido en una estrella del pop con el anuncio del lanzamiento de mi primer disco. Por desgracia provengo de una larga estirpe caracterizada por poseer unas cuerdas vocales más cercanas a las de una hiena que a las de un ser humano con un mínimo sentido de la entonación. Lo que realmente ha pasado durante las fiestas es algo casi utópico. Alejado de ese agujero negro de obligaciones que absorbía mi tiempo he tenido ocasión de dedicarme a otros placeres de la vida que había mantenido alejados y por primera vez en mucho tiempo he tenido tiempo de dedicarme a mantener una vida libertina, lo que quiere decir que he pasado horas tumbado en el sofá con la batamanta viendo series. Fue emocionante pensar que me podría poner al día con todas esas series que acaban en el cajón de “mañana la veo” y ese mañana se convierte en otra estación del año. De hecho todo el mundo sabe que la escena post ruptura de Notting Hill está basada en la experiencia del personaje de Hugh Grant desde que empezó a ver Mujeres Desesperadas hasta que se puso al día. Pero más emocionante incluso era la idea de poder ver esas series nuevas de las que habla la gente y que si no las has visto te pierdes el 30% de las conversaciones en las cenas de amigos.

¿Qué he hecho estas fiestas entonces? Volver a ver desde el principio 30 Rock. Sé que con este ejercicio de nostalgia va a parecer que vivo anclado en el pasado pero os aseguro, ahora más que nunca, que ya no se hacen series como las de antes. Y, sí, soy consciente de que nada más he escrito eso ha cambiado mágicamente la fecha de nacimiento de mi DNI y ahora dice que nací en 1962. Pero tengo razón, 30 Rock es la mejor comedia que se ha hecho nunca y para convenceros de eso no necesito profundos análisis sobre metaficción ni debates sobre cómo consiguen conjugar un humor fino, freaky, burdo y clasista que, sorprendentemente, logran que funcione. No, solo necesito dos palabras: JENNA MARONEY. Para los que no la conozcáis, os presento a Jenna:



No hay discusión posible cuando digo que es el mejor personaje televisivo de la historia. A todos nos gusta mucho Liz Lemon pero eso es algo inevitable, todos sentimos debilidad por esos personajes femeninos con una edad comprendida entre los 30 y los 40 cuya torpeza natural nos resulta adorable. Si no fuese así no existiría la comedia romántica como género y Julia Roberts ahora sería granjera. Pero Jenna Maroney no es esa clase de personajes con los que empatizamos y que sirven para justificar nuestra forma de ser y apaciguar nuestras propias inseguridades. Ella solo quiere ser famosa a cualquier precio, ser el centro de atención todo el tiempo a costa de todos y casi siempre lo intenta conseguir cantando con el micrófono que siempre guarda en el bolso. Vamos, ella es lo que realmente queremos ser.



En una escena de 20 segundos es capaz de comerse al resto de personajes y marcarse el mejor momento de la temporada casi sin pestañear. De hecho llego a un punto en el que me paso el capítulo esperando que ella entre en escena. Cuando ella aparece y descubro que ha grabado una nueva canción sobre coger ladillas es un paraíso costero o que es jurado de una especie de Operación Triunfo infantil y que para recibir atención le dice al niño “toma clases de canto, perfecciona tu puesta en escena y después métete en un barril y tírate por una cascada. Y, por cierto, si crees que pues hacerte pasar por hetero estás muy equivocado” en mi cabeza pasa algo así:



De hecho con ella me pasa algo curioso y es que cuando hago maratones de series siempre tengo la tendencia a mimetizarme con los personajes y de forma inconsciente imitar algunas de sus características. Estas semanas ha sido fácil verme por la calle poniendo morritos a lo Jack Donaghy o llevar puesta una sudadera, algo muy propio de Liz Lemon pero que en la vida real es un outfit únicamente aceptado para ir a comprar papel de liar al chino de enfrente. Pero me es imposible mimetizarme con ella, es única.



Pero definitivamente hay algo en lo que Jenna es insuperable y que precisamente es lo que la hace tan increíble: Ella es la verdadera reina del drama. Nadie puede hacerle sombra en su maestría para crear de la nada un buen drama y explotarlo (y que conste que lo he intentado). De hecho tengo preparada una lista de exigencias en el caso de que algún día tenga la oportunidad de reunirme a negociar con los directivos de la NBC. En ella se encuentran cosas como crear un spin-off de Jenna, que le den su propio talk show diario, que le graben un disco o que lance una colección de cremas antiparasitarias. Pero desde siempre el primer punto de la lista ha sido que le organicen una gira mundial impartiendo un taller sobre drama en el que explique a la audiencia cómo explotar pequeños problemas diarios y convertirlos en grandes problemas que te conviertan en el centro de atención, cómo tirar copas de vino a la cara de la gente con estilo para protagonizar el momento álgido de cualquier fiesta, cómo fingir un trastorno psiquiátrico o qué máscara de pestañas se diluye más rápidamente al fingir que lloras para que tu cara sea como la de Alice Cooper y puedas salir corriendo al baño diciendo que vas a retocarte cuando lo que realmente estás haciendo es esperar a que llegue la gente para consolarte. Pero lo que todos los asistentes esperaríamos con ansia es que revelase su verdadero secreto: Cómo hacer todo eso a la vez. 


Es imposible no amarla y me extraña que nadie haya creado todavía algún tipo de secta en EE.UU. dedicada a adorarla. ¿Os imagináis una estampita suya con una oración dedicada a conseguir un pelo más brillante y un número uno en la lista de ventas? Todos nos haríamos creyentes sin pensarlo dos veces. De momento la única forma que se me ocurre de honrar su imagen es creando la DRAMA PARTY, una fiesta en la que al llegar se le da a cada invitado un papelito con el nombre de otro invitado y a lo largo de la noche tendrá que buscar un pretexto para montarle una escenita y tirarle la copa a la cara. Se me antoja un gran plan y si alguien lo ve igual que se ponga en contacto conmigo para empezar a organizarla. 

En esa fiesta claramente sonarían todos los hits que nos ha dejado durante las siete temporadas de 30 rock y que os dejo para que podáis escucharlos en bucle imaginando cómo sería asistir a un concierto suyo.