7 de abril de 2017

Marido5 y Marido6




Hoy me debato entre la inseguridad y la reafirmación, precisamente hoy que hace un año que me contagié (porque seamos honestos, yo me contagié, no me contagiaron) y con lo que me gusta una efeméride voy a pasarme el día escuchando en bucle “Pégate” de Ylenia como en bucle sonó mientras follamos. En bucle porque yo la acababa de descubrir y estaba obsesionado con la canción y como siempre pasa cuando me obsesiono con una canción, necesitaba escucharla sin parar hasta que llegase la siguiente obsesión (un patrón que hasta cierto punto podría extrapolarse a mis relaciones).

Y hoy vivo este debate a pesar de que el día que me diagnosticaron fue el inicio de mi mejor etapa en el amor, el sexo, la vida y hasta en el Candy Crush. Necesitaría más espacio del que seguramente me ofrezca gratuitamente Blogger para intentar explicarlo (seguramente sin éxito) pero hasta esta semana decía (y sentía y sabía) sin que me temblase la pestaña que no cambiaría todo lo que ha pasado todo este tiempo aunque a cambio me ofreciesen no tener VIH (a no ser claro está que la bruja de feria o el enano mágico que fuese a ofrecerme el trato me lo compensase con tomar el té una tarde con Lily Allen y Chelsea Handler, entonces que le den a la realización personal, más realizado me sentiría teniendo en mi mesilla de noche una foto con ellas). 

Ha sido precioso todo lo que el VIH me ha permitido vivir: ver en una fotografía mis luces, mis sombras y mis miedos y, joder, enamorarme completamente de mí.

Pero ahora  dudo y eso me llena de rabia. Rabia que antes de convertirse en rabia fue desconsuelo. Y esta semana he llorado por mi virus por primera vez desde aquella primera etapa en la que viví la aventura de aprender a lidiar con mi nuevo estado de seropositivo.

El día que me diagnosticaron lo primero que hice fue comprar una botella de cerveza y un paquete de tabaco (en ese momento llevaba tres meses sin fumar y nunca he vuelto a dejarlo) y me fui a casa de un amigo. Una de las primeras cosas que me dijo fue “Patrick, a partir de ahora tienes que tener cuidado y aprender a callarte, que tú no tienes filtros y lo cuentas siempre todo”. Razón no le faltaba así que asentí y empecé a concienciarme del voto de silencio que tendría que practicar pero a los cinco minutos ya me estaba imaginando cómo sería convivir con mi (MI) VIH en secreto, contándolo a cuentagotas solo cuando hubiese una confianza a prueba de balas, con solemnidad como se suelen contar los secretos; me imaginé las reacciones serias y de preocupación ante un secreto recién desvelado y esa misma noche decidí que no podía ni quería vivir mi VIH en secreto.

Y, qué queréis que os diga, no me gustan los secretos, se usan como escudo ante algo vergonzoso y lo único que he guardado en secreto es que cuando digo que me acostaría con un chico guapo a cambio de dinero, lo digo con conocimiento de causa.

Ese mismo día mi amigo me llevó a pasar la tarde al spa y al entrar en el vestuario vi colgada en una percha la chaqueta más bonita del mundo; tan popera y perfecta que no pude dejar de mirarla e imaginé que el dueño debía ser algo así como el presidente del club de fans de Corazón  o el Olly Alexander de God help the girl. Lo primero que pensé fue “el dueño de esta chaqueta es mi marido perfecto” (yo siempre prefigurando las habilidades románticas y personales de un chico en función de datos aleatorios de mi agrado). Lo segundo que pensé fue “cómo un chico tan maravilloso va a querer estar con un chico con VIH como yo”. Dos meses más tarde recordé ese momento y me pareció absurdo que pudiese llegar a pensar eso en algún momento.

Hoy no me lo parece tanto. Quizás sea culpa de mi incapacidad por ser plenamente consciente de cosas que me son ajenas y como en mi vida y en la de la gente que me rodea el VIH nunca ha sido algo condenable, ¿cómo iba a serlo para otras personas? Decían que existía esa clase de gente y cuando tomé la decisión de vivirlo abiertamente sabía que habría personas que en algún momento me harían sufrir. Pero no lo sentí. Y esa disociación entre pensamiento y sentimiento me ha traído aquí después de que mis dos últimos amantes (a los que siguiendo la tradición instaurada este año de contabilizar mis líos romántico-sexuales se les conoce popularmente como Marido5 y Marido6) hayan desaparecido en cuanto han sabido que tengo VIH. Dos chicos de forma consecutiva en un intervalo de tres semanas.

Y ahora es cuando me acuerdo de las veces que la gente me ha dicho que tuviese cuidado, que no estaba actuando con cautela y debía protegerme, pero cómo iba a callarme cuando marido6 me dijo que quería hacerse las pruebas para consumar sin condón (“pues no hace falta que te las hagas”) o cuando Marido5 me dijo que el VIH te endurece la piel, te provoca dolor de testículos y hace que se te llene la boca de llagas y que me imaginase viviendo eso (“pues no, ni tengo que imaginármelo ni me ha pasado eso, ni a mí ni a nadie”).

Y ahora soy incapaz de recordar con claridad que otros dos chicos antes que ellos han actuado con normalidad; el primero, un proyecto de novio, desviviéndose por mimarme preocupado como estaba al verme nervioso por contárselo por primera vez a un chico. El segundo con tanta naturalidad y honestidad que entre los dos hicieron que me pareciese imposible que ningún chico en lo que me queda de fantasía romántico-sexual pudiese reaccionar mejor.

Siento mucha rabia por Marido5 y Marido6 a pesar de que tendría que haber previsto que esto iba a suceder, que realmente los hay estúpidos y que temen a algo que no saben realmente qué es ni cómo funciona (aunque, ¿acaso no es esa la base del verdadero miedo?). La gente me dice que no eran los adecuados, que esto ha servido de filtro. Pero ha dolido. Y me da rabia que tengan el poder de empañar esta experiencia y aunque tengan todo el derecho del mundo a no querer acostarse conmigo,  yo también tengo todo el derecho del mundo a pensar que son unos gilipollas.

Hoy me planteo por primera vez si realmente hay algo malo en mí, si tengo algo que me hace inferior, peor partido; algo por lo que ver a los chicos como un ente superior al que tengo que agradecer estar compartiendo su tiempo y su cuerpo conmigo; como si yo fuese Rozalén y Lady Gaga aceptase hacer un dueto conmigo. Y me planteo si tendría que vivirlo en secreto, con vergüenza.

Y cuando el nivel de ira ante Marido5 y Marido6 desciende pienso que quizás he hablado demasiado rápido, que se me ha llenado la boca todo este tiempo diciendo que mi VIH era una parte más de mí y de lo que yo soy porque, entonces, ¿cómo puede ser que yo acepte que un chico se aleje de mí porque no le gusta mi físico o mi personalidad pero no por mi VIH?  Queridos lectores, he creído comprender que no se alejan de mi VIH porque (obviamente) no les resulte atractivo, se alejan de la idea que todos fomentamos o hemos fomentado en algún momento de que estoy en un escalón inferior porque he fracasado a la hora de protegerme de un monstruo que no conocen y porque si se acuestan conmigo morirán llenos de llagas. No importa que no tengan ni idea de cómo se transmite el virus o que hayan follado 80 veces sin condón. Yo me he contagiado y soy la imagen de todo lo que nos han dicho que no seamos nunca. Y por ahí no paso.

Así que hoy he debatido entre la inseguridad y la reafirmación de que tomé la decisión correcta el día que fumando compulsivamente le dije a mi amigo que el VIH no iba a condicionar mi vida, iba a complementarla. Decidí hablar abiertamente de mi VIH sin saber qué me iba a encontrar y ahora que he visto lo que realmente hay, que dios bendiga al Patrick de 2016 por entender y vivir con naturalidad el VIH (que es precisamente lo que necesita). Y yo lo que necesito es que no duela que alguien se aleje de mí y para eso elijo la reafirmación (aunque ahora mismo es más fácil para mí escuchar que me huele la pichiti a escuchar que el problema es el VIH, pero jugar al amor conlleva estos riesgos).

Basta ya de esto. Basta ya del estigma en torno al VIH que da voz a estos gilipollas, les da fuerza y les da a otros la capacidad de empatizar con ellos. Por eso,  mientras suena “Pégate” decido que hoy no va a ser el día que reniegue de mi relación más estable y duradera. Hoy digo sí(da) a la vida y sigo este viaje.

31 de diciembre de 2016

El 2016 de Patrick Dyphuso




Quizás es porque se trata de mi vida y no de la vida de los demás, pero a pesar de que los resúmenes anuales, las recapitulaciones de vivencias personales edulcoradas o excesivamente dramatizadas y los “tengo los mejores amigos del mundo” me parecen de las peores costumbres que hemos podido adoptar (pero, ¡ay!, cuánto nos gusta que nos marquen el final de un ciclo para hablar de él), he decidido seguir mi recién inaugurada costumbre de darle la vuelta a las tradiciones para hacerlas más grotescas y por ende divertidas y entretenidas y ofreceros mi resumen personal. He intentado quitar en la medida de lo posible la morralla sentimentaloide para ofreceros únicamente lo que a vosotros realmente os interesa: datos aleatorios, curiosos y jugosos (creo que incluso a mí es lo único que me interesa de mi vida).


Todo esto servido en riguroso desorden temporal.


1.Creo que este año he vivido la mayor casualidad de mi vida. Estaba hablando con mi psicóloga de mi en ese momento actual relación con B y en un momento puntual usé como ejemplo a A, con quien había tenido una relación de 5 días unos meses antes y entonces me dijo que si acaso yo no notaba que se me brillaba la cara cuando hablaba de A pero que cuando hablaba de B lo hacía como aburrido. Y entonces me preguntó si dejaría a B por A (y no, no estoy reformulando la canción de Feria). Yo le contesté literalmente: “Si mañana aparece A obviamente dejaría a B pero si llega en un tiempo cuando me relación con B esté más afianzada (cosa que nunca pasó) pues no le dejaría”.

Al día siguiente y después de meses sin contacto me escribió A para decirme que estaba solterísimo y que le gustaría quedar conmigo.


2. De estas dos relaciones que sumaron en total 38 días nació un poemario que mandé a todas las editoriales queer que existen y a las que creo que no les entusiasmó tanto como a mí porque después de casi un año ninguna me ha dicho al menos que le parece una mierda (algo que me parecería bastante divertido la verdad, al menos sí más interesante que el silencio). Creo que ese poemario supuso el súmmum de la intensidad y me parece improbable que pueda llegar a ponerme tan tan TAN intensito y dramático (aunque esa es una apuesta que he perdido muchas veces conmigo mismo a lo largo de mi vida). De hecho cuando releo alguno de los poemas no entiendo quién los escribió, quizás porque ahora soy, no sé, feliz.


3. Mi padre entró en la cárcel en mayo después de perder juicios por deudas con mi madre durante 10 años. Tranquilos, cero dramas. La cuestión es que de repente cuando le contaba esto a la gente me acordé de que en el colegio tenía una compañera de clase de la que todo el mundo iba diciendo que su padre era brujo y nadie se atrevía nunca a decirle nada fuera de tono por miedo a que su padre les lanzara un hechizo que les hiciese mearse encima o cosas así. Entonces empecé a pensar que cuando paseaba por Malasaña la gente cuchicheaba a mi paso cosas como “dicen que su padre mató a un hombre con sus propias manos” o “no no, se ve que era el mayor traficante de cocaína de la Comunidad Valenciana” (bueno, ese comentario suele ser bastante habitual en Castellón y muchas veces cuando lo dices aciertas). 




Así que empecé a creer que los demás me veían como el chico malo del barrio (sí, a pesar de que llevase Victorias con estampados de nubes y cárdigan no me planteaba que no pudiesen pensar eso) y me sentía como uno de los chicos de Mentes peligrosas que hace cosas malas pero al final gracias a alguna Michelle Pfeiffer random se descubre que tiene buen corazón y que su problema es que viene de una familia desestructurada . De hecho hasta me planteé crear una fotonovela al respecto llamada El hijo del presidiario en la que aparecería rayando coches y robándole el bolso a ancianas indefensas.


4. Creo que este 2016 me he acostado con un chico que tenía vagina. Después del oral de rigor decidí seguir explorando y de repente cuando bajé empecé a ver algo que por mi experiencia durante las épocas en las que me da por ver porno bisexual (suele ser bastante más divertido que el porno marica) parecían labios vaginales. Recordé aquello de “la curiosidad mató al gato” y decidí abandonar la fascinante aventura que tenía entre manos (casi literalmente, claro) y volver a lo conocido y que domino (bueno, tampoco, pero más o menos).


5. He batido mi propio récord y recientemente en una de mis habituales temporadas de máxima obsesión con Lily Allen llegué a escuchar Sheezus 6 veces seguidas. Al día siguiente después de otras 3 escuchas consecutivas se me rayó el disco y lo entendí como la señal de que había llegado la hora de obsesionarme con otra diva así que ahora llevo dos semanas escuchando entre 2 y veces al día Taxidermy de Sharon Needles (aunque he de confesar que mientras escribo esto está sonando Sheezus).


6. Tuve sexo express vía Grindr por primera vez en mi vida y descubrí que no tenía nada que temer, no me sentí mala persona después por no haberme acostado con una persona a la que llamase Marido después de haber hablado 5 minutos con él (o después de haber visto tres fotos suyas en instagram, no me pongo límites cuando se trata de pensar que alguien me va a poner un anillo en el dedo).


7. Dicho esto, 2016 ha sido sin duda el año que más veces he dicho que un chico era mi Marido o al Padre De Mis Hijos. 




También es verdad que este ha sido el año en el que por primera vez he ido a la sauna y he hecho exclusivamente lo que se supone que debes hacer en una sauna. Todas las anteriores veces (tres) había acabado haciendo la cucharita con un chico en alguna de las habitaciones. De hecho recuerdo que la primera vez que fui a una sauna, mientras estaba abrazado a un chico le dije que hacía la cucharita muy bien y que si me daba su número para quedar y hacer la cucharita. Contra todo pronóstico y al contrario de lo que estáis pensando ahora mismo el susodicho se mostró más que encantado ante la idea y la proposición y me dijo: “¡Claro!”. Obviamente y como sucede siempre, a los cinco minutos de despedirnos perdí toda clase de interés en él y nunca más hablamos. 


8. Por cosas de la vida que algún día contaré con más tranquilidad, me he visto en mitad de un proceso de desechar prejuicios y aceptar que hay pocas cosas que estén bien o mal. Esto ha derivado en que he descubierto que soy fan de Ágatha Ruiz de la Prada.

9. Me he dado cuenta de que tengo los mejores amigos del mundo. 

15 de noviembre de 2016

Carta a Alejandra




Entonces entró algo de luz por la ventana e iluminó toda tu cara. Y estuve así, cerca de ti, sin hacer nada. A veces sin más el mundo se para. Primero reí, luego lloré y te miraba.


Veo tu primera foto y se me vuelve a parar el corazoncito como ya pasó hace una semana cuando la vi por primera vez y todo se paró un ratito. Ya habías llegado a pesar de tus intentos por aferrarte a tu madre todo lo que pudiste. Y no te culpo, yo tampoco me separaría de ella ni un segundo, es la cosa más bonita que vas a encontrarte en esta vida.

Y mientras veo tu foto suena “La mitad de nuestras vidas” de La Buena Vida, sé que la conoces porque tu madre te la ha cantado mil veces mientras te esperábamos, y pienso en todo lo bonito que vas a descubrir, todo lo bonito que tus padres te van a enseñar. Porque llevamos esperándote y queriéndote más tiempo del que jamás podrás llegar a creer y sé que te van a dar todo lo bueno que puedas querer de la vida.

Entre todos te vamos a dar todo el amor que se le puede dar a alguien y te vamos a cuidar y vamos a allanar tu camino todo el tiempo que podamos, hasta que decidas que ya debes soltar nuestras manos y andarlo sola. Y quizás te dé un poco de vértigo porque tendrás una vida que decidir cómo vivir y te dirán muchas cosas, te harán dudar y tambalearte. Incluso puede que nosotros te digamos cosas que estorpezcan tu camino. Por favor, no nos escuches.

Algunas veces puede que incluso dudes de ti pero debes tener claro que eres única, lo eres desde el jueves a las 13:30 y eso es algo que nadie te podrá arrebatar nunca, es tuyo. Intentarán hacer que tu unicidad no brille tan fuerte pero, mi amor, confía en que tu luz tiene todo el poder del mundo y te llevará allá donde quieras que te lleve y te hará ser la mujer que realmente eres. Y eso nunca puede ser nada malo.

Ama. Ama todo el tiempo. Ama tu canción favorita, ama a los perros del barrio, ama a alguien, ama tu primer café de la mañana, ama tu soledad, ama el lugar donde te dio el primer beso y ama el sitio donde te dijo que no habrá más, ama los viajes en coche, o en tren, y sobre todo ámate a ti misma. Ama tu forma de andar, ama tu forma de llorar, ama tu pantalón favorito, ama los pliegues de tu rodilla, ama tu forma de sentir, ama todo lo que otros llamen rarezas pero que realmente son señales de que eres un universo por descubrir y admirar (en tus ojos girará un mundo que debes dejar que los demás veamos). Pero ama todo el tiempo y aviva continuamente las llamas que ya se han encendido en tu corazón. A veces te dirán que no debes hacerlo, a veces incluso nosotros te diremos que ames menos, que no vayas por la calle con tu corazón en la mano. Otra vez tengo que decirte que no nos escuches, lo diremos porque te queremos pero no tendremos razón. No puedes hacer nada más bonito que amar y aunque a veces te hará daño muchos otros días habrá merecido la pena. Y esos serán los días que recuerdes para siempre.

Algún día Madrid estará para ti llena de lugares que te recordarán todo aquello que un día tuviste y perdiste, esta ciudad te lo da todo pero también puede arrebatártelo todo y pasearás rodeada de gente que camina con la cabeza agachada para no volver a ver esos lugares. No seas como ellos, camina con la mirada al frente y no dejes nunca de conocer. Intenta descubrir todas las cosas a tu alcance. Cuanto más descubras más libre serás. Viaja a todas las ciudades que puedas, apúntate a clases de baile, o de pintura, descubre el silencio de cada rincón, baila en todos los bares, acaba de after en casa de unos desconocidos, llora, grita o emociónate en un concierto (ese momento es tuyo, disfrútalo y vívelo como si estuvieras sola en la Siroco), habla con cualquier persona cuya mirada brille, ponte la ropa que te apetezca. Déjate cambiar, vivir y revivir; permítete ser la mujer que eres

No sabes en qué cosas ni en qué lugares te espera la felicidad. Y no debes perderte ni un cachito de toda la que ya hay esperándote. Es toda para ti y sea lo que sea que te haga feliz, es tuyo y nada ni nadie se merece que dejes de vivirla.

Y como os digo a todas mis sobrinas, si no te gusta Family me partirás un poquito el corazón pero te lo puedes permitir; ya es tuyo un trozo tan grande que siempre serás la estrella de mi corazón.


Nos quiero.










7 de noviembre de 2016

Hablemos de estupidez humana



Ha llegado a mis oídos que la estupidez humana ha llegado a límites alarmantes y aunque estoy pasando por una etapa tolerante en la que me gusta pensar que me he convertido en mejor persona, cuando veo situaciones tan límite se me agolpan todas las cosas que los últimos meses me he callado y no he dicho y, claro, en situaciones así siento que está más que justificado decirlas. Puede que eso contradiga un poquito el discursito de que soy más tolerante pero chiquitines, es que se os ha ido de las manos. Si pudiese os aseguro que iría uno por uno y os abrazaría y os diría que os calméis, que la vida a partir de ahora va a ir mejor, que no pasa nada. Pero tengo mis limitaciones.

Aunque a la vez también pienso que me gustaría tener el poder suficiente para tomar medidas como hace el Ayuntamiento cuando la hay alerta por alta contaminación pero en vez de cortar el tráfico yo cortaría vuestra libertad de expresión y os tendría con grapas en la boca unos días a ver si así os relajáis y el nivel de tonterías que se dicen desciende.

Vosotros lo habéis querido: Tenemos que hablar de Chenoa. Sigo en shock, quizás sea más justo decir que me siento defraudado y horrorizado desde el martes pasado cuando me desperté y vi todo el revuelo que se había montado en torno a la actuación de Chenoa y Bilsbal. Y me gustaría recalcar que dejarme en shock y horrorizado después de haber pasado por la experiencia de escuchar Notario de Chico y Chica pues es harto complicado, teníais el nivel muy alto pero habéis conseguido superarlo.

Todo empezó el lunes por la noche mientras veía el concierto reunión de OT y una amiga me hizo llegar un tweet con un gif que duraba como medio segundo y en el que se suponía que debía ver que Bisbal le hacía laputacobradeloscojones a Chenoa ( habéis conseguido que la palabrita me provoque el mismo asco que Mr. Wonderful, GRACIAS). Después del jiji jaja de rigor di el tema por zanjado porque entendí que el premio a drama de la noche se lo llevaba que hubiesen decidido no solo recuperar las canciones de hace 15 años sino también el vestuario de hace 15 años.




E inocente de mí me despierto a la mañana siguiente pensando en retomar ese tema que seguro iba a ser lo más interesante que nos iba a dar un nublado día festivo y veo que no, que no solo vosotros sino también todos los medios importantes están hablando de ese gif que dura medio parpadeo y que tiene la misma calidad que... yo qué sé, Notario por decir algo (y por medios importantes no me refiero a Tentaciones que quizás deberían replantearse cambiarle el nombre por “El periódico de 2º de la ESO grupo C”, sino medios de verdad).

Y aquí ya se me empieza a llenar la boca de improperios y escupitajos que de buena gana hubiese lanzado como si de un tiroteo comandado por un un francotirador ciego se tratase. ¿QUÉ COÑO HA PASADO? Todas las conversaciones que he tenido al respecto ya sea online u offline han sido con personas que había visto el concierto en directo y defendían a capa y espada como si les fuese la extra de navidad en ello que sí había habido laputacobradeloscojones. Lo más curioso es que nadie vio la putacobradeloscojones mientras veía la actuación, pero TODOS dicen que sí pasó.

A ver chiquilines, para ponerlo clarito, me estáis diciendo que vosotros habéis visto cómo cantaban “Escondidos” en directo, que os habéis emocionado al verles cogidos de la mano cantando, algunos incluso aplaudíais al televisor (aquí me incluyo yo), pero que un desconocido ha subido un gif (me gustaría decir “un mamarracho” o “ un violanostalgia” pero sigo creyendo en el arte de los gifs y este tenía mucho arte) y ya eso borra todo lo que habéis visto u oído, que habéis sustituido vuestra experiencia "Escondidos" por lo que este violanostalgia individuo os ha enseñado. Sois muy facilones eh, voy a empezar a esforzarme menos con mis fotomontajes (menos si cabe, claro). Todo esto parece uno de los capítulos malos de Blak Mirror (aprovecho esto para pediros que por favor retomemos una vida en la que veíamos series que no estaban en Netflix, no le tengáis miedo al torrent). Y deberíais tener en cuenta que no necesitáis inventaros nada, que si queréis burlaros de alguien siempre hay algo real a lo que aferrarse para hacer leña.




Y, a ver, que yo sé que a veces me pongo más radical de lo que debería (y os aseguro que es algo en lo que intento trabajar día tras día) pero es que os daba de tortas a todos hasta el día del juicio final; hasta que lloréis como niños pequeños y os vayáis por propia voluntad a vuestro cuarto sin cenar para pensar en lo que habéis hecho. Y después os daría otros tantos bofetones por si no habéis llegado a ninguna conclusión. Ya sabéis, just in case.

Así que decidís no quedaros con el momento en el que dos ex se reencuentran para revivir un momento mítico y bonito de su relación (todos vimos el concierto esperando eso pero, lo siento, eso no os va a pasar en la vida real, no os va a pedir vuestro ex que volváis a encontraros en las barquitas del retiro para dar un paseo bajo el sol de verano mientras imagináis si vuestros hijos tendrán los ojos de color azul o marrón). AJÁ. Contadme más, tenéis toda mi atención.

Lo peor es que habéis desechado la opción de quedaros con un recuerdo bonico, quizás entrañable, a costa de crear dos corrientes de pensamiento paralelas y a cada cual más bobalicona. Por un lado tenemos la de las personas que sienten lástima de Chenoa convirtiéndola en víctima (porque claro, su ex le ha rechazado un beso) y por otro lado tenemos los que directamente se burlan de la situación y la convierten en objeto de mofa (porque claro, su ex le ha rechazado un beso). Y, de verdad, que entiendo la gracia y no me he quedado sin sentido del humor socarrón y pasado de vueltas, que mis chistes favoritos siguen siendo los que hablan de pederastas, pero os habéis pasado un poquito. Que todo esto parece un nuevo capítulo de Blak Mirror (aprovecho esto para pediros que por favor retomemos una vida en la que veíamos series que no estaban en Netflix, no le tengáis miedo al torrent). Ni víctima ni payasa. Bueno, payasos nosotros sí la verdad.

Y que quede claro que todo esto no es por defender a Chenoa, en gran parte porque no veo por qué habría que defenderla, esto es porque todos vosotros habéis perdido. Habéis perdido vuestro poder de raciocinio y lo habéis sustituido por la estupidez en el mismo momento que sustituisteis una actuación normal por una historia de rechazo absurda y telenovelesca.






27 de octubre de 2016

Entrevista íntima a Patrick Dyphuso II


Han pasado dos años desde que nos sentamos a charlar sobre el nacimiento de Popfástico, ¿qué ha sido de Patrick Dyphuso este tiempo?

Esto huele a pregunta envenedada de lejos. Normalmente haces esta pregunta cuando se sabes que el entrevistado va a dar una respuesta gloriosa y llena de esperanza para la población que está leyendo la entrevista a las 08:00 con un ojo medio cerrado, el café frío en la mano y el instinto suicida en su máximo apogeo. En esos momentos gusta leer a alguien contar las cosas maravillosas que le han pasado en la vida porque así soñamos que nosotros podemos ser los siguientes, pero sabes de sobra que no me he casado, no he tenido hijos, no me han publicado mi libro, no he empezado a hacer deporte ni he descubierto las maravillas de la homeopatía (perdón por las arcadas, la palabra “homeopatía” me da el mismo asco que Manuela Velasco. ¿Ves? Arcadas otra vez).

Más bien sigo siendo un marica con menos posibilidades de encontrar el amor que Winona Ryder en Stranger Things (aunque me gusta pensar que soy ligeramente más estable a nivel emocional), sigo intercalando episodios de vida saludable donde intento comer bien (o mejor dicho, no comer pizza congelada) con episodios menos saludables en los que mi dieta está basada en... pizza congelada.

No seas tan duro contigo, algo importante habrá pasado en tu vida durante este tiempo

Y dale, la perra para ti. Si quieres escuchar cosas buenas, alguna hay. He conocido a Miren Ibarguren y me hice una foto con ella para poder decirle a la gente que ahora somos BFF (“¿Ves esta foto en mitad de la calle en la que tengo cara de acosador y ella pone cara de susto? Es que somos súper amiguis, no nos separamos para nada”), por primera vez en nueve años he tenido un verano maravilloso en gran parte porque me fui de vacaciones a Benidrom y descubrí que es el mejor sitio del mundo después de Bilbao.

Por fin empiezo a sacarme partido y gracias a que he descubierto cuáles son las prendas que mejor me sientan ya no parezco una mezcla entre un yonqui de los '90 y una ama de casa frustrada de los '60. He pasado de ser un 4 copas a ser un dos copas y un poquito de astigmatismo (me gusta valorar a los chicos en función de cuántas copas necesito tomar para verles guapos y querer acostarme con ellos). En lo musical, me han compuesto una versión de “Han tapiado la puerta del Razzmatazz” que habla SOLO DE MÍ y, claro, una canción que habla de mí no puede más que ser mi canción favorita de la historia. Y, bueno, estoy en una etapa en la que me estoy convirtiendo en buena persona y no juzgo a la gente por cómo viste o qué música escucha. Sinceramente, espero que no dure mucho.

Y te regalo el momento sentimentaloide: Ha nacido mi sobrina Núria, la niña más guapa del mundo y vienen en camino dos sobrinas más, una de ellas se llamará Diana pero ya he impuesto que desde el día de su nacimiento la llamemos todos Lady Di hasta que nadie recuerde cómo se llama realmente. Eso me hace terriblemente feliz.




En 2014 dijiste que tu objetivo con el blog era ser un gurú del pop y en su defecto convertirte en el dj de moda en Madrid durante unas semanas

Lo sé, fui muy ambicioso al pensar que podría ser el nuevo juguete roto dj de moda en Madrid. Por suerte ha pasado el tiempo y he madurado, ahora lo que quiero es retirarme a Benidorm, ser el dj residente de algún hotel con piscina y petarlo como lo hace DJ Gago en el Hotel Brasil cada viernes por la noche (la gente se vuelve loca cada vez que pincha “Mambo nº5”, pero yo quiero innovar y llevar sangre fresca, por eso abriré todas mis sesiones con el “Waka Waka” de Shakira).

Cada vez que hablamos de tus objetivos vitales pienso que te estás riendo de mí

DOS PUNTOS, que diría Ojete Calor.

Uno: Ser dj residente en Benidorm NO es ninguna broma.

Dos: Me da mucho apuro reconocer que el único motivo por el que abrí este blog fue para que los de La Integral me hagan una foto y la suban a Instagram poniendo algo así como “Hoy nos ha visitado el gurú del pop Patrick Dyphuso y ha posado con su disco favorito”. Cada vez que voy me doy una vuelta larga y miro los discos uno a uno para hacer tiempo mientras les pongo ojitos, pero nada, todavía no han caído rendidos a mis encantos.

¿Lo mejor/peor que te ha dado Popfástico?

Lo peor, encontrarme a algún cantante al que he puesto por las nubes en el blog, que me pregunte qué me parece su nuevo material y no atreverme decirle que parece una demo de un disco engendrado para ser carnaza de gasolineras.  Lo mejor, entrar gratis en conciertos y los miles de fotomontajes que he hecho de Teresa Iturrioz, es de lo que más orgulloso me siento en esta vida y creo que con eso y con el Consultorio del Amor he tocado techo, a partir de ahí ya todo va a ser peor.

Entiendo...¿Por eso ya no escribes?

Perdona, no. Escribir escribo, el problema es que llegó un punto en el que tuve una epifanía y empecé a ser consciente de que en cada post la música era una excusa para hablar de mi vida. Por lo visto era algo muy obvio para todos vosotros, o al menos eso me ha dicho la gente, pero en mi cabeza no era tan así (o al menos pensé que os podía engañar mejor), así que aunque escribo alguna entrada aún no he encontrado la fórmula perfecta para publicar un post de 12 párrafos sobre mi vida, sin el envoltorio musical y vendérosla de forma que traguéis la píldora sin poner quejas. Pensaba que no pero sois un público exigente. 

Qué curioso, en nuestra primera entrevista dijiste: “Tampoco voy a contarlo todo porque no me gusta desnudarme emocionalmente ante desconocidos”

Bueno, esa es la versión para solteros del “No quiero exponer públicamente a mi marido y mis hijos, una cosa soy yo como personaje público y otra mi vida privada”. Queda muy bien decirlo, ¿no? 

Ya por último, ¿qué te gustaría decirle a tus lectores para celebrar el segundo aniversario de Popfástico?

Gracias por creer en mí y leerme durante estos años (o al menos de vez en cuando). Prometo no fallaros y no dejar de lado el POP aunque solo sea para postular cada año a Guille Mostaza para el premio a gilipollas del año.







7 de julio de 2016

El funeral de Patrick Dyphuso






Hay rasgos de personalidad que destacan por encima de otros ya sea porque gustan especialmente o porque provocan rechazo. En mi caso el primer rasgo que destaca la gente al tratar de describirme es mi tendencia a potenciar el punto dramático de las historias.

Ese punto dramático del que hablo puede variar y puede tratarse de tergiversar y exagerar cómo me he tropezado mientras me miraba con un chico (he llegado a decir que había tenido que apoyarme en una señora que tenía delante para evitar caerme) hasta modificar el mensaje de una canción para que concuerde con el momento vital que estoy viviendo y poder decir que claramente es una clase de mensaje que el modo aleatorio haya reproducido esa canción en ese mismo momento. Y, seamos honestos, esto nos hace más felices a todos. Por un lado yo vivo con la sensación de que mi vida es más interesante de lo que realmente es y a la vez la gente recibe historias divertidas, coquetas, entrañables. Le doy un extra de valor a mi vida y a la vuestra. De nada.

Hasta hace un tiempo lo mío era una adicción bastante fuerte a crear dramas de la nada pero igual que ha pasado con el Diazepam, también me he ido quitando poco a poco del vicio de fabricar dramas (y son dos cosas inocuas que me hacían bastante feliz y a día de hoy aún no entiendo muy bien por qué he querido quitarme de eso).

Pienso que es un rasgo encantador y siempre me he imaginado a la gente diciendo “Patrick y sus dramas...” mientras sonríe y coloca su mano debajo de la barbilla con la palma boca abajo (y seguramente de fondo suena la canción de los créditos de Cosas De Casa).


Creo que la primera vez que fui plenamente consciente de todo esto fue en 2011 cuando se inició la tradición de mi enfermedad mortal incurable bianual. Básicamente consiste en que una vez cada dos años enfermo hasta el punto de estar no menos de cinco días y no más de siete días en cama con fiebre alta y sin poder moverme ni para leer el horóscopo. Hasta el día de hoy ningún médico ha sido capaz de diagnosticar con seguridad qué me pasa durante estos períodos.

Mi enfermedad mortal incurable bianual me impide estar más de siete horas despierto (siete horas no consecutivas, claro) pero durante uno de esos momentos de febril despertar en 2011 se hizo la luz y pensé que tal y como estaba debía ser prevenido y se me partió el alma al pensar que podría morirme sin tener detallado mi funeral, sobre todo la música que sonaría. Así que usé la poca fuerza que tenía para crear en Spotify la lista 'Patrick Dyphuso D.E.P.' e incluir las canciones que creía indispensables en mi funeral. Con cada episodio de enfermedad mortal incurable bianual he ido añadiendo más canciones a la lista hasta que durante el último episodio en octubre del año pasado sentí que ya estaba terminada y que era perfecta. Debo confesar que ahora mismo y con plena capacidad de razonamiento (no como cuando confeccionaba la lista) que me parece que está maravillosamente seleccionada y, más sorprendentemente aún, estructurada. Me gusta pensar que esos episodios no eran más que éxtasis que me comunicaban con el dios del pop con la misión de confeccionar la lista de reproducción para un funeral perfecta. La gente tiende a mirarme raruno cuando les cuento esto pero yo siempre pienso que si el sueño de Jules en Cougar Town era vivir su funeral estando viva, ¿por qué no puede ser el mío organizarlo para impedir que algún desalmado haga algo tan horrible como celebrar un velatorio en un tanatorio, ponerme una corbata que no pegue con el traje o, aún peor, no invitar a mis ídolos para que finjan que lloran mi muerte? (Un besito Jules, eres tremendamente insoportable y no aguantaría a tu lado más de cinco minutos pero de vez en cuando tienes ideas brillantes; sigue así).





Así, mi funeral, celebrado en una casa rural con piscina y decorada con cadenas de luces muy monas, muy rollo Pinterest, estará conformado por tres partes acompañadas por tres grandes bloques musicales. Me gustaría destacar que he evitado modificar la lista por lo que os vais a encontrar tanto la selección musical como el orden originales.

1. El vídeo emotivo con el que hacer que la gente llore a mares

No pienso renunciar en mi funeral al vídeo emotivo a la par que divertido y elocuente que lleve a la gente a pensar que me echará de menos eternamente (aunque en vida hayamos sido archienemigos, es que estos vídeos nunca fallan).

Me va a tocar hacer una remezcla de todas para intentar evitar que dure más de 10 minutos. Más sería excesivo y no pienso permitir que nadie se canse de llorarme en mi funeral.


1. Perfect day – Lou Reed (Seguramente desde que vi El primer día del resto de tu vida supe que esta iba a ser la canción que abriese mi funeral
2. Los días – Templeton
3. Negativo – Computadora
4. Quédate conmigo – Pastora Soler
5. David – Algora
6. La montaña y el río – La Familia Del Árbol
7. Tan sólo por los besos – Nosoträsh
8. Hasta que acaben por confundirnos – Nudozurdo
9. Queen of Denmark – John Grant
(Aquí empezarán a pasearse unos acomodadores repartiendo pañuelos)
10. Waiting (PAL remix) – Alice Boman & PAL
11. Everyday is like Sunday – Morrissey
12. A mis brazos - Tulsa
13. Navigation – Arthur & Martha
(seguramente esta sea la única canción que suene completa y seguramente sea una de las canciones más bonitas y perfectas de la historia)


2.El reparto de regalos aka El Patrick Dyphuso Invisible



No me gustaría que pareciese que mi funeral es un evento completamente egoísta y 100% centrado en mí, por lo que antes de morir crearé una lista con el regalo perfecto para cada uno de los invitados al funeral y los repartiré entre todos asistentes de forma anónima de forma que cada uno tenga que comprar un regalo para otra persona. Será como mi regalo póstumo. Si algún día mi sueldo llega a los 30K seguramente aparte algo de dinero para ser yo quien compre los regalos pero hasta entonces sigo decidido a gastarme todo el presupuesto en pagarle dos horas de bolo a Teresa Iturrioz para que acuda, esparza mis cenizas, cante una canción, se haga unas fotos con los invitados en el photocall y se vaya. Confío en que la selección musical para esta parte logre que Teresa no me robe toda la atención (de hecho empiezo a pensar que los regalos tendrían que tener cierta referencia a mí para evitar que la sobreexcitación del consumismo y el materialismo eclipse mi recuerdo).



Nunca me cansaré de hacer montajes de Teresa <3




14. Me quiero casa contigo – Corazón
15. Nothing better – The Postal Service
16. Crime – Najwajean
17. Lo siento mucho – Linda Guilala
18. I fought in a war – Belle & Sebastian
19. Podría haber sido peor – Abraham Boba
20. La tristeza de ser electrón


3.La fiesta


Ya todos tienen sus regalos y de repente baja una bola de discoteca gigante del techo (habrá que ver cómo hago esto), se apagan las luces y empieza a sonar 'No es el final' de Souvenir. Me fascina mi capacidad febril para escoger de forma inconsciente tantas canciones que cumplen con un doble cometido: que la gente se sienta en modo de celebración y que la letra de las canciones trabajen en su subconsciente para que piensen en mí. Tanto la canción de Souvenir como 'Lo siento' de Linda Guilala son canciones PERFECTAS para un entierro. Dejo que las uséis en los vuestros.


21. No es el final – Souvenir
22. El muchacho de los ojos tristes – Niza
23. Verbena 2000 – Tiger and Milk
24. Dancing on my own – Robyn
25. You got the love – The source & Candi Staton
(No, la de Florence no es la versión original de la canción y, de verdad, la original es mil veces mejor)
26. La publiccità – La Prohibida (Cada vez que escucho esta canción pienso que pega una barbaridad en cualquier película de Xavier Dolan en plan “tengo que meter a mi hijo en el psiquiátrico porque no puedo más con él; pero qué lástima me da; pero no puedo más y le tengo que internar; pero eso me hace mala madre”. Y así en bucle eterno hasta que está en el lecho de muerte y se da cuenta de que ha estado tan preocupada que no ha sabido disfrutar de haberse librado del problema).
27. 1000 kilómetros (Remix) – Pastora
28. Todo lo que no – L-Kan
29. Bizarre love triangle – New Order
30. Gritando amor – McNamara



OFF.





Esta es la versión censurada y procede
de cuando me disfracé de Laura Palmer.
Con la peluca gana la cosa la verdad.




9 de junio de 2016

Si no te gusta Lily Allen es que tienes un retraso músico-emocional importante



Muy a mi pesar (o quizás no tanto porque de ser así habría intentado modificar mi comportamiento para evitarlo) tengo fama de ser intolerante. Y algunas veces me veo con derecho a discutirlo y en otras, como es hoy el caso, no puedo más que resignarme y aceptar que cuando se trata de Lily Allen mi nivel de tolerancia cae a mínimos nunca antes vistos y es directamente proporcional a mis ganas de sentarme a tomar un café con alguien que dice que no le gusta y reprimir con éxito mis ganas de lanzarle a la cara el café ardiendo. Y es incomprensible que a alguien no le guste no solo porque a mí si me gusta (que es el argumento que motiva mi intolerancia en la mayoría de los casos) sino porque la amo como al sol de la mañana y porque Lily representa a nivel social un estrato emocional reprimido, disfrazado y enterrado por la mayoría de nosotros en detrimento de nuestra honestidad y felicidad. Jo, y que también hace canciones muy muy chulis

Así que si no te gusta Lily Allen es que tienes un retraso músico-emocional importante. Lily es el POP.




Hay infinitos motivos para amar a Lily y no todos ellos son tan obvios. Porque podemos amarla por tener que ser sacada en brazos de una fiesta y no avergonzarse de eso; o por inventar una considerable mejora en los pies de micro al incorporarles un soporte donde dejar la copa mientras se viene arriba cantando (en serio, que alguien le dé un premio por esto, ¿no?); por pasarse meses y meses cambiando de color su pelo y esculpiendo sus uñas en formas y tonalidades fantasía o, uno de los mejores motivos: vender millones de copias de su primer disco y lanzar como primer single del que sabes que será tu disco más vendido una canción que habla sobre lo puta que es la industria musical y cómo se premia a la más delgada y el miedo que le infunde formar parte de todo eso hasta el punto de no saber cómo sentirse ni cómo actuar (y si os pensáis que todo puede ser metafórico o estar referido a una tercera persona, olvidadlo, Lily solo habla de sí misma); o por tener las dos mejores frases pop de la historia: "Everything's cool as long as I'm getting thinner" y "I might dance like your auntie".

En serio, cada vez que repaso su biografía me muero de ganas de ser su amigo. Lily, si estás leyendo esto, llámame, te prometo que después de tomar un café nos convertiremos en BFF.




The Fear  


Y es que Lily es BRAVA, no hay mejor representante del concepto (quizás Candela Peña) y esa es su naturaleza. Carece de filtros y de convenciones sociales asociadas a la aceptación popular y desde luego mucho menos abraza ideales de un imaginario popular. Esa es su gran baza, una honestidad en absoluto histriónica con la que proyecta sentimientos y emociones para las que los demás mortales hemos creado subterfugios. Y esto atrae.

Porque aquí llega Lily y lanza una canción en la que habla de cómo le gustaría joderle la vida a su exnovio mientras los demás interiorizamos que es un sentimiento irracional y que debemos mostrarnos fuertes y asimilar la ruptura con entereza y actuar como adultos. ¿Es que a nadie le entran ganas de decirle lo hijo de puta que es y desear públicamente que las cosas le vayan mal por haberte jodido? Es un sentimiento completamente válido que muchas veces nos negamos a sentir y más aún a demostrar públicamente. Y no. Espero que le vaya muy mal y sufra.

Y sobre todo es de admirar el segundo disco que se cascó, It's not me, it's you. Queridos lectores, con ese disco Lily se convirtió en oro molío. El concepto general del disco (al menos para mí) es las ganas que tiene de tener pareja y formar una familia. Y no al estilo de la mayoría de cantantes que hacen canciones muy bonitas sobre lo maravilloso que es haber encontrado de repente a su media naranja, NO. Ella hace canciones en las que hace de encontrar marido y la vida de pareja un paraíso terrenal. Es de admirar sobre todo “22” en la que se queda tan pichi al decir que ahora cerca de la treintena se pregunta qué ha hecho mal este tiempo, que se ha quedado soltera y ella quiere novio y solo consigue polvos de una noche. Y no puede parecerme mejor. Porque todos tenemos el discursito muy bien aprendido e interiorizado y hacemos pocas concesiones públicas a demostraciones de lo que se considera “debilidad” y necesidad de todo aquello que queremos pero no se nos permite anhelar. Porque no nos dejamos querer tener pareja, desear formar una familia y alejarnos de una vida moderna con sus fiestas y sus borracheras que hace tiempo hubiésemos preferido vivir únicamente a media jornada.




Chinese


A ver, que el mantra de “no quiero novio” está muy bien y queda de maravilla decirlo en público en una cena de amigas mientras miras el móvil cada tres minutos para ver si el chico con el que te liaste hace diez días (DIEZ DÍAS, aprendamos a entender los tiempos por favor) te escribe para proponerte tomar una copa después. Y lo esperas con ansia no solo por verle sino también para justificarte al día siguiente frente al espejo que hoy has estado 40 minutos acicalándote. Pero Lily te escribe la que para mí es su mejor canción, “Chinese”, hablando de que lo único que quiere es volver de gira y estar con su novio, desayunar, quedarse dormida viendo la televisión con él y después sacar a pasear al perro. Y, entendedme, con todo esto no quiero decir que todos debamos querer novio o que todos lo queremos y debemos anunciarlo públicamente, pero no coartemos emociones ni nos sintamos mal por quererlo.

De hecho en cuanto tuvo oportunidad Lily dejó la música para formar su familia, que ella ya se había divertido suficiente pero ella realmente quería ser madre y pasar el tiempo con su marido y sus hijos. Todos sabíamos que no le iba a durar mucho la tontería (por suerte) y sesenta y cinco años después (o así lo viví yo) sacó Sheezus.




Sheezus


De nuevo este para mí es un disco temático (cuando digo esto no quiere decir que Sheezus y It's not me, it's you estén concebidos como discos temáticos, pero sí cuentan con suficientes canciones como para ver que apunta hacia una misma dirección). Aquí habla de la plenitud al haber conseguido lo que quería, el agradecimiento a su marido por llegar y salvarla de una vida que no la satisfacía porque prefiere estar en casa con él que estar drogándose por ahí (“As long as I got you”); lo que le gusta tener una vida corriente y echar de menos que llegue el fin de semana para desfasar (“Our time”, de hecho es muy divertido porque al hablar de esta canción ella dice que la versión que más le gusta de sí misma cuando está de fiesta es la que acaba a rastras, la “Lily Britney” como ella dice, creo que aún no acepta que vistos sus antecedentes sería "Lily" a secas); lo bien que le hace sentir su marido y lo bien que follan a pesar de que ella sabe que ella se ha dejado un poco después de tener hijos (“Close your eyes”). De hecho es interesante el número de canciones que hacen referencia a lo bien que folla su marido, en “L8 CMR” no deja de decir que él puede tirarse horas follando sin correrse (ella se lo merecía después de lo que vivió en “Not fair”).



                                                                    

Our Time

Ya he dicho varias veces en el blog que en general poseemos una idea muy distorsionada de identificación y nos resulta mucho más fácil abrazarnos a personajes reales o ficticios más cercanos a la pantomima humana (véase Bridget Jones) para justificar nuestras inseguridades y miedos que vernos reflejados en otros con una personalidad arrolladora, seguros de sí mismos, que no esconden las ganas de triunfar y recibir atención social y/o mediática (¿alguien puede decirme personajes que reúnan estas características y no estén encasillados como los “malos” de la película?). Porque si no eres humilde y lo demuestras públicamente mostrándote vulnerable no representas unos valores que los demás vayamos a aceptar y al final todos nos hacemos la zancadilla los unos a los otros y si yo soy incapaz de mostrarme seguro con mis intenciones y anhelar objetivos no aceptados socialmente, pues a ti tampoco te lo permito. Entramos en una espiral donde nos boicoteamos y es imposible salir de ella. Y así nos va.

Pero Lily lo mismo te canta que es completamente normal ser adicto a los ansiolíticos que con mayor o menor esfuerzo nos receta el médico que lo mismo no tiene miedo (¿y por qué debería tenerlo?) a asumir que le gusta la fama, tener atención, dinero y que ha tratado y/o trata de asumir algunos estereotipos impuestos por los medios para poder lograrlo (“The fear”). Más directa es “Insincerely yours” donde recuerda a sus compis que no hace falta que sean todos amiguis ni que se lleven de maravilla en los eventos, que ella está en esto por el dinero igual que ellos. Todo esto lo dice con una gran sonrisa y después suelta una risilla muy linda que seguramente al verla desde casa su abuela debe de pensar “ai cabecita loca mi Lily”


De hecho para ese último disco Lily quiso lanzar como prime single de su comeback “Sheezus”, canción en la que habla de su miedo al enfrentarse de nuevo a un industria de la que ha estado ausente durante años y cuyo funcionamiento actual entre guerras de divas impuestas por los tabloides se le escapa. Pero eso no le impide decir con cierta sorna que ella quiere ser nuestra diva y que la sigamos incondicionalmente (en entrevistas posteriores al lanzamiento deja entrever que hay menos ironía en sus palabras de la que cabía esperar en un primer momento). La canción al final no fue el primer single porque según ella dice la discográfica le había negado que “Hard out here” fuese single (canción en la que habla de cómo las mujeres son consideradas unas zorras dentro de la industria mientras los hombres tienen vía libre para decir lo que quieran y cómo ellas tienen que estar delgadas y contonear el culo) y llegó al acuerdo de que grababa sin cobrar ni un duro “Somewhere only we know” a cambio de que "Hard out here" fuese single y tuviese vídeo, un vídeo que se lo pasa enterito contoneando el culo por cierto ( teniendo en cuenta que llevaba años sin publicar nada, los millones de descargas de “Somewhere only we know” y la repercusión que tuvo no puede considerarse gratis, pero ella lo ve así y yo jamás me atrevería a discutirle nada a Lily).

Lily es la luz que alumbra nuestro camino, es como seríamos nosotros si de repente fuésemos estrellas de pop (crucemos los dedos) y decidiésemos dejarnos de tonterías. Lily se divierte haciendo lo que se le ocurre en cualquier momento, disfrutando de su posición y a la vez aprovechándose de ella (bravo). Ella es como nosotros y lo es con un buen puñado de hits pop que la acompañan. LILY ES EL POP.